jueves, 14 de julio de 2011

Capítulo Cuatro - Segundo Episodio:

Abrumada, me levanté de los almohadones y me dirigí escaleras arriba. Seguí el angosto pasillo, hasta que llegué a la habitación del fondo. Mi habitación.
Entré dando pasos muy lentos. Cada vez que avanzaba un poco más, los recuerdos inundaban mi mente. Un flashback.
La pieza estaba muy parecida a la última vez que estuve aquí. Me adentré hasta el centro, y giré para verlo todo. Me acerqué al diario mural que siempre ha estado acá y lo observé muy detalladamente: Al lado de las fotos que tenía de mis bandas favoritas, había una foto de Jodelle y yo haciendo muecas. Sentí cómo se me hacía un nudo en la garganta. Saqué la foto y la guardé en el bolsillo de mis pantalones.
Seguí derecho a las puertas que estaban al lado de mi cama color índigo. Las abrí y salí hacia la terraza. El viento azotó mi pelo, y recién ahí recordé el frío que pasaba acá. Me apoyé contra la baranda, y dejé que el frío abrazara mi cuerpo.
Sentí que alguien tocaba mi hombro, por lo que me di la vuelta.
-Sarah, siento haber reaccionado de esa manera antes. En serio. - dijo Kristen mientras pasaba su brazo alrededor de mis hombros.
-Kris, no te preocupes. Sé que debe ser algo chocante. - le respondí yo, mirando a las estrellas que estaban encima de nosotras. Ella no dijo nada, pero me abrazó durante unos segundos y luego se fue de la habitación.
Me quedé allí, entumida por el frío. De repente sentí una brisa, pero no del viento; una de esas brisas que te erizan la piel, como si alguien estuviera respirando justo atrás tuyo y no te das cuenta. Un escalofrío me recorrió el cuerpo.
''Sarah, estoy bien. No te preocupes por mí. Te quiero''
Al minuto en que escuché esa vocecita susurrándome al oído, no pude evitar echarme a llorar. Yo conocía esa voz muy bien.
-¡¿Jodelle?! - grité yo, al aire. Sabía que estaba haciendo el ridículo, porque probablemente todo había sido fruto de mi imaginación. Me apoyé contra las verjas y me arrastré por la pared hasta sentarme en el suelo. Puse la cabeza en las rodillas, presa de una gran emoción.
Pasados unos minutos, tenía tanto frío que mis dedos se tornaron de un claro color púrpura. Me levanté y salí de la habitación, decidida a no volver a entrar.
Todo mi pasado tormentoso afloraba mi mente en cuanto pisaba mi pieza. Cerré la puerta con fuerza y le puse cerrojo. Bajé las escaleras, y giré hacia la derecha para ir a parar en la cocina. Saqué una taza, herví el agua y me hice un delicioso café con leche. Salí de la cocina y me dirigí hacia las puertas de cristales que estaban al fondo del living. Me senté a la orilla de la terraza, mientras contemplaba como el cielo se iba tornando de un pálido color rosado. Miré hacia el inmenso bosque de pinos, todo cubierto de nieve. Poco a poco, el amanecer iba tomando su lugar, y el bosque tomó un color más claro; más luminoso. Sonreí para mis adentros al recordar que yo y Jodelle jugábamos a las escondidas allí.
De pronto, toda una nube de recuerdos vino a mi mente. Todos esos momentos que yo había intentado sepultar en lo más profundo de mi mente, cobraron vida.
Jodelle y yo saltando la cuerda; yo y mi madre sentadas en la nieve; papá conmigo enseñándome cómo hacer muñecos de nieve; mi hermano tirándome bolas de nieve. Todo eso de repente me pareció muy cercano. Podía oler los recuerdos, sentir su textura.
''Paf, paf, paf'' Todos eso era como si me dieran una cuchillada en lo más hondo de mi corazón. Como si de un momento a otro me asesinaran.
De alguna manera yo vivía de esos recuerdos, me aferraba a ellos como una garrapata; a sabiendas de que si los olvidaba, todo el sufrimiento desaparecería, y, por más raro que sonara, yo necesitaba ese dolor para vivir.
Era lo único que conseguía mantenerme viva.
Lo único.

jueves, 7 de julio de 2011

Capítulo Cuatro - Primero Episodio: Confesiones.

-Sí, tal cual lo escuchan. Mi padre maltrataba a mi madre por diversas razones, aunque nunca entendí por qué lo hacía, de verdad. 
-Sarah, lo siento tanto... - dijo Rob.
-¿Pero por qué nadie intentó establecer comunicación entre tú y tu padre? - dijo Scott, cambiando de tema.
-Lo intenté llamar miles de veces, pero no respondió nunca.
Ninguno tuvo nada que decir ante semejante historia, si no que sólo se limitaron a abrazarme los tres. Y claro, a los dos segundos yo ya estaba llorando histéricamente.
-Tranquila Sarah, todo va bien... - dijo Rob.
Sequé las lágrimas con el dorso de mi chaleco, y la manga se corrió para arriba dejando ver mi muñeca.
Pude ver cómo los tres quedaban perplejos en cuanto me miraron el brazo.
-Sa...Sarah, ¿qué te hiciste en la muñeca? - preguntó Scott.
-Oh por dios, no. - dijo Rob.
Kristen me tomó la muñeca bruscamente, y yo gemí de dolor.
-Kris, ve con cuidado. - le dijo Rob.
-Lo siento. Ahora Sarah, explícame por qué hiciste esto por favor. 
Me quedé callada unos dos minutos, y aparté la mirada. Me sentía horrible.
Rob reemplazó las manos de Kristen en mi muñeca muy suavemente, y tocó las cicatrices rosas que estaban allí.
-Sarah, la escapatoria para los problemas no es exactamente esta. No resuelves nada auto-dañándote o cortándote las venas. - dijo Rob mientras me miraba muy severamente.
-Lo sé, pero es que en el momento se siente bien. - dije yo.
-Oh por favor... - dijo Kris.
-Kris, cálmate. Tu negatividad no ayuda en nada.
-¿Acaso no te da algo de rabia que la gente que quieres de auto-dañe? - le espetó Kristen, mientras movía los brazos encima de su cabeza con furia.
-Claro que sí, pero no es la mejor manera de afrontarlo. Cálmate.
-No entiendes... - dijo Kristen; salió de la habitación, y entró en su pieza, cerrando la puerta con fuerza.
-Ya se le pasará, tranquila. - le dijo Scott, que se había mantenido muy callado y observando.
-No le tomen tanta importancia, fue hace unos meses. - dije yo, quitándole peso a la situación.
-Sarah, eso no implica que no vuelvas a recaer en lo mismo. - dijo Rob, con tono experto.
Y por supuesto que lo sabía; pero yo ya había llorado bastante por esos problemas. Tendría que hacerme fuerte alguna vez.
Scott caminó alrededor del sofá y apartó a Rob para que se alejara de mí. Se plantó frente mío, cara a cara.
-Prométeme que no lo volverás a hacerlo. - me dijo él, mirándome muy seriamente. 
Suspiré pesadamente y me dejé caer en los almohadones. No sabía si podía prometer algo así.
Scott me miró con una mirada que nunca podría explicar. Era como si estuviera decepcionado, pero al mismo tiempo ya se lo esperaba. Una mirada con una angustia tal, que me hacía querer apartar la vista de esos ojos; pero no podía, era un abismo. Como una cascada de emociones.
Él imitó los pasos de Kris, sólo que salió hacia el bosque que estaba a nuestras espaldas.
Rob me miró con compasión, luego me abrazó y fue a buscar a Kris.
Me encontraba sola. Nadie nunca entendería las razones del por qué hacía esto. Ni toda la pena que se extendía e invadía mi mente. Nadie.
Me sentí mas sola que nunca. Me rendí, y dejé que mis ideas vagaran de unas a otras. Y allí me encontraba yo, recordando todo mi pasado que había intentado sepultar hacía tantos años.

Capítulo Tres - Cuarto Episodio:

-¿Ya te sientes mejor? - preguntó Kristen mientras me pasaba una taza de chocolate caliente.
-Si, creo. Es que todo es tan abrumador. - dije mientras pasaba las manos por mi cabello.
-¿No quieres hablar al respecto? - me preguntó Kris.
-La verdad es que me gustaría contarles todo lo que pasó en esta casa, pero no sé si pueda contenerme.
-No importa Sarah, tan sólo desahógate.
-Bueno... Cuando yo tenía más o menos cuatro años, nos vinimos a vivir aquí, a esta hermosa casa; antes vivía en la capital. Ya, en cuanto llegue, me enamoré del lugar, porque me parecía muy místico todo. - proseguí con calma - La escuela fue un verdadero infierno. Yo siempre fui la niña rara aficionada del rock y los vampiros. - me reí para mis adentros - Casi todos mis compañeros me molestaban, excepto uno: Jodelle. Ella era mi mejor amiga en todo el mundo; siempre se venía para mi casa después de clases. Y bueno, hasta que un día... - respiré hondo - un día veníamos caminando desde el colegio por el sendero rodeado de árboles, y estaba lloviendo. Jodelle se sentía mal desde la mañana, pero no le presté atención. Recuerdo que respiraba con dificultad y que lo único que ella quería era sentarse. Llegamos a mi casa, y mi madre no estaba, nos tomamos un vas de leche, y en cuanto terminó, se desmayó en la mesa de la cocina. - sentí como mis ojos se llenaban de lágrimas, y las miradas de Scott, Rob y Kris esperaban a que continuara - Yo salí corriendo fuera de la casa a buscar ayuda. Corrí más o menos una media hora bajo la lluvia para buscar a algún médico o algo así. En cuanto hube encontrado a alguien, nos devolvimos, pero ya era demasiado tarde. - dije mientras las lágrimas se asomaban por mis ojos.
-Sarah, ya, tranquila. Tan solo llora - dijo Kris mientras me abrazaba fuertemente. Y yo claro, estallé en llantos.
-¿Y qué pasó luego? - insistió Scott.
-Luego toda mi vida fue de mal en peor... dejé la escuela y mi madre me hizo clases en casa. Nunca volví a tener vida social, hasta que me mudé a Estados Unidos.
-¿Y tienes hermanos? - preguntó Rob.
-Sí, uno. Pero se quizo quedar con mi padre, y desde allí que no lo veo.
-¿Y a dónde vive tu padre y tu hermano ahora?
-En Santiago.
-¿Y no fuiste a verlos?
-No voy a ir a visitarlos después de todo el daño que me hicieron.
-¿Daño?
-Mi papá fue un imbécil con mi madre y conmigo, y al parecer mi hermano le siguió los pasos.
-No te comprendo Sarah... ¿Qué pasó?
-Luego de que mamá y papá pensaron en separarse, yo defendí a mi mamá. A mi hermano no le gustó la idea, y nunca más me habló. Nunca.
-¿Y tu padre?
-Él... él maltrataba a mi madre.
Hubo un silencio sepulcral en la estancia.
-¡¿Qué?! - dijieron Rob, Scott y Kris a la vez.

Capítulo Tres - Tercer Episodio:

-¿Quieres que conduzca yo? - me preguntó Kristen mientras observaba mi cara.
La verdad ya había estado manejando durante tres horas y media, y se me caían los párpados.
-Por favor... - dije mientras bostezaba de una manera poco educada.
Estacioné en la berma de al lado de la carretera. Me bajé del auto, y Kris hizo lo mismo. Me di la vuelta al auto y me senté en el lugar del copiloto.
-Bueno, ¿A dónde voy? - dijo Kris.
-Sigue derecho hasta que empiece el camino de tierra. Luego doblas en la segunda curva a la izquierda. Cuando estés allí, verás muchas casas por un pasaje; avanzas hasta que las casas desaparezcan, y luego doblas hacia la derecha. Te internarás en un bosque, y tan sólo sigue el camino. - me detuve para ver si me seguía la idea. - Verás una casa con un portón de madera. Cuando llegues ahí, me despiertas.
-Intentaré acordarme de todo... - replicó Kris.
A los pocos minutos de quedarme mirando el paisaje de afuera, ya estaba dormida.


-Sarah... creo que llegamos. Despierta. - me dijo una voz de hombre. Él me movió un poco y abrí los ojos.
-¿De verdad?. Creí que todavía faltaba viaje. - le dije a Rob.
-Ven, con cuidado, te puedes tropezar. - masculló Rob. Salí del auto tambaleándome y a paso lento.
Rob me agarró de debajo de los brazos y me llevó hasta la entrada. Me estiré y froté mis manos contra los ojos. Bostecé y finalmente me desperté.
La casa estaba igual, por lo menos por fuera. Estaba exactamente a como yo la recordaba el último día que la vi por la ventana del auto.
Mis ojos se llenaron de lágrimas, y cuando menos lo pensé, éstas empezaron a deslizarse por mis mejillas.
Al parecer Rob entendió mi estado de ánimo, y sólo se limitó a abrazarme.
-Sarah, estás temblando. Mejor entremos. - dijo Rob mientras frotaba sus brazos contra los míos. Me limpió las lágrimas y apoyé mi cabeza en su hombro mientras entrábamos. Ya estábamos a unos dos metros de la puerta principal.
-Rob, espera. No estoy preparada para entrar, aún no.
-Sarah, sé que esto es muy... muy emocionalmente fuerte; pero debes entrar. Te estás congelando.
Dejé que Rob me arrastrara hacia la entrada. La puerta estaba abierta. Aparté la mirada y cerré los ojos fuertemente, aferré mis uñas en el antebrazo de Rob para que me hiciera detener. No lo hizo.
Entramos al hall. Me quedé paralizada.

-¿Sarah? - dijo Rob a lo lejos.
-Sarah, si puedes escucharme por favor abre los ojos. - dijo Scott.
Claro, podía escucharle, pero no era que la voz de Scott me incentivara a abrir los ojos...
-Por favor, Sarah, abre los ojos. - dijo Rob. Su voz sonaba muy angustiada, por lo que hice lo que me pidió.
Tres suspiros de alivios llenaron la sala.

sábado, 28 de mayo de 2011

Capítulo Tres - Segundo Episodio:

Bajamos de la parte más alta del cerro, hasta llegar a unas mesas de madera con bancas situadas entre medio de muchos árboles.
Sacamos de la mochila lo que llevábamos de comer y empezamos a engullir. 
-Creo que nunca había caminado tanto... - comenzó a decir Kristen.
-Holgazana - le dijo Rob mientras reía.
Kristen le lanzó un pedacito de manzana de la que estaba comiendo.
-No fue para tanto, Kris. - le contradijo Scott.
-No es que toda la gente tenga cuerpo de atleta. - le dijo Kris.
-Por lo menos compensas tu debilidad a los deportes con tu inteligencia, no como Scott - le dije yo.
-Jaja, qué gracioso. - farfulló Scott irónicamente.
-Apuesto a que Bear tiene el cerebro más grande que el de Scott. - comentó Rob.
-Apuesto a que si no te callas terminarás en el suelo. - le dijo Scott alzando una ceja, desafiante.
-Me callo.... 
Terminamos de comer y nos devolvimos por el mismo camino por el que subimos. Llegamos al auto, nos subimos y nos dirigimos al hotel. Subimos a las piezas y Kristen en vez de irse a nuestra habitación, entró a la de Rob y Scott. Yo me quedé afuera, pero Rob y Kris me cerraron la puerta en la cara. Literalmente.
No me hice problemas y me fui a mi pieza. Prendí la televisión, y me quedé dormida al instante.
Escuché que unos pasos sigilosos se aproximaban. La televisión se apagó.
Mi corazón se aceleró y abrí los ojos de golpe. Adelante de mi cama vi algo, algo alto; pero como la luz estaba apagada, no pude distinguirlo bien. Ese ''algo'' se acercó al velador que estaba al lado mío, y prendió la luz.
-¡¡Aaah!! - grité yo espantada.
-Sarah, soy yo. - dijo Scott riéndose.
-Vete. - le dije yo cerrando los ojos de nuevo.
-Ehm... es que Rob y Kristen no me dejan entrar... he estado deambulando por el hotel, pero ya me dio sueño.
-Pues no sé, baja hacia la sala de estar y duerme en algún sillón.
-Por favor, Sarah, déjame dormir aquí esta noche.
-Jódete.
-¿Por favor?
-Bueno, pero si llegas a roncar, o hacer algún ruido, o tocar alguna de mis gavetas de ropa interior... considérate muerto.
Scott murmulló algo que no entendí. No se escuchó ningún sonido en la habitación. Me quedé dormida a los pocos minutos.
Sentí que la cama se removía y que alguien pasaba sus brazos alrededor mío. Saqué un brazo de debajo de las sábanas y palpé el velador hasta encontrar el interruptor de la lámpara. Me di vuelta y quedé cara a cara con Scott.
-¿Y tú en que carajo pensabas cuando te viniste a acostar conmigo? - le acusé mientras me bajaba de la cama.
-Es que pensé que tenías frío. - me dijo.
-Pues pensaste mal. Ahora pírate de la habitación.
-¡Pero si son las cuatro de la mañana! ¿A dónde pretendes que vaya?
-No sé y me da igual.
-Pues si tanto te molesto, pues anda a despertar a Kristen.
-Bueno.
Salí de la habitación tambaleándome y toqué la puerta de la pieza de Rob. Esperé y nadie abrió. Finalmente me deshice de toda cobardía y giré el picaporte. Lento.
Asomé la cabeza por la abertura de la puerta. Rob y Kris estaban acurrucados con la lamparita del velador encendida. 
Me acerqué a paso lento, y muy silenciosamente. Llegué a orillas de la cama y moví a Kristen muy levemente. Ella abrió los ojos confundida hasta que finalmente comprendió quien era yo.
-¿Qué sucede? - dijo alarmada.
-Es que Scott no tiene donde dormir. Se fue a recostar a nuestra habitación, pero luego se metió a mi cama y lo eché. Necesito que vengas a dormir conmigo, porque si no voy a terminar pegándole si sigue con sus insinuaciones.
-Lo siento, es que esto... Rob me invitó a pasar, y yo sin pensármelo acepté. No se me ocurrió pensar en Scott.
-No te preocupes, pero necesito que salgas de aquí ahora.
Kristen sacó los brazos de Rob que tenía alrededor suyo, y luego lo tapó con una frazada. Rob abrió los ojos, pero luego se quedó sopa de nuevo.
Salimos de la habitación y nos dirigimos a la nuestra. Scott estaba recostado en mi cama. Excelente.
-Ya, la habitación esta libre. Hala, vete de aquí - le dije mientras lo despertaba bruscamente.
-Pero que cariñosa... - dijo Scott irónicamente mientras me empujaba despacio hacia atrás para que se pudiera levantar.
-Dulces sueños, idiota. - le dije despidiéndole con la mano mientras salía por la puerta.
-Duerme bien, preciosa. - me respondió él.
Me acosté en mi cama. Olía a Scott.
Estaba un poco confundida.... sentía algo extraño por Scott: me molestaba profundamente su actitud, pero algo tenía que hacía que estar con él fuera algo agradable.

sábado, 21 de mayo de 2011

Capítulo Dos - Quinto Episodio:

-Sarah, despierta. - dijo Scott mientras me movía el hombro despacio - falta poco para llegar.
Abrí los ojos y el Sol me llegaba hacia la cara. Estaba al lado de la ventana y en cuanto me desperté de verdad me di cuenta de que mi cabeza estaba en el hombro de Scott. Subí la cabeza con vergüenza.
-Lo siento, ¿dormiste algo? - pregunté algo preocupada. Yo estaba de lo más cómoda acostada sobre su hombro, pero él al parecer no.
-Si, no te preocupes.
Scott tenía unos ojos verdes oscuros y la piel de un color arena. Tenía el pelo castaño muy oscuro y unos dientes relucientes.
-Kristen, cariño, ya vamos a aterrizar. - dijo Rob en el asiento de adelante de nosotros mientras le hacía cariño en el pelo. Kristen no daba señales de querer despertarse. - Bueno, debes estar agotada. Duérmete, amor.
Kristen abrió los ojos muy despacio, le sonrió y luego se volvió a dormir.
Pasó más o menos cuarenta minutos cuando el avión empezó a descender. Me aferré a mi asiento mientras sentía que el estómago se me retorcía. 
Cuando al fin aterrizamos, me estiré y esperé hasta que los pasajeros de adelante se hubieron bajado.
-Kristen, ya es hora. Nos tenemos que bajar - dijo Rob mientras la intentaba levantar con cariño.
Kristen abrió los ojos algo alterada. Miró confundida alrededor y dijo:
-Oh rayos, ¿ya llegamos?
-Si, Kris. Es momento de que nos bajemos.
-Uhg... - gimió Kristen.
Nos bajamos del avión y caminamos por el aeropuerto hasta llegar a la parte de los taxis. Nos paramos ahí y yo levanté mi brazo. Un taxi se nos acercó y nosotros abrimos las puertas.
-Hola, ¿A dónde los llevo? - dijo el conductor. Era bajito y de tez oscura. Como todavía me acordaba cómo hablar español, le respondí:
-Al hotel Sheraton, por favor.
-Ahí vamos - contestó el conductor.
Los otros me miraban confundidos. Seguramente no entendían nada. Seguimos en el auto un largo rato.
-¿Sabes? Me agrada Santiago - dijo Kristen. 
-La verdad, hay partes muy lindas. Mañana iremos al cerro San Cristóbal. - dije yo.
-¿Cerro San Cristóbal? - dijo Kris con un acento muy gracioso.
-Si, es un cerro muy alto. En la cima hay una estatua de la virgen.
Seguimos andando hasta llegar al hotel. Nos bajamos, le di el dinero y le agradecí al conductor.
Entramos al hotel y me dirigí hacia la recepción. En cuanto me pasaron la llave, subimos hacia el piso once.
-Bueno, tenemos dos habitaciones. ¿Kris, quieres dormir con Rob, o prefieres que nosotras durmamos en la misma pieza?
-Mejor duermo contigo. Scott y Rob en la otra pieza - respondió ella.
-Bueno, en ese caso, voy a desempacar. Nos vemos - dijo Rob mientras le daba un beso a Kris. Ella se sonrojó y me siguió hacia la habitación del lado.
Nuestro cuarto era de colores claros, con algunos toques de colores azulados en las decoraciones. Me fui hacia la cama que daba hacia la ventana y dejé mi maleta allí.
-Sarah, ¿te puedo pedir un favor?... - dijo Kris mientras dejaba su ropa en el armario.
-Claro. - respondí yo bajito.
-Te agradecería que no le contaras nada a nadie sobre Robert y yo porque ya sabes que...
-Por favor, yo nunca diría nada - la interrumpí mientras hablaba. - no te preocupes, no soy de esas tipas boconas que no se pueden guardar ningún secreto.
-Bueno, ahora me quedo mas tranquila.
Seguí desempacando, y en cuanto terminé le pregunté a Kris:
-Tengo hambre... ¿Vamos a buscar a los chicos para ir a comer algo abajo?
-Claro, vamos.
Salimos de la habitación y golpeamos la puerta de ellos. Abrieron y bajamos por el ascensor. Llegamos al comedor y nos servimos la comida. La cena fue silenciosa, creo que todos estaban muy cansados. Subimos hasta nuestras habitaciones y nos despedimos.
-Adiós, cariño. Duerme bien - dijo Rob mientras abrazaba y besaba a Kristen.
-No me extrañes. - dijo Kris mientras se reía.
-Bueno, adiós, Sarah. Descansa - dijo Scott con una sonrisa en los ojos.
-Eh claro, gracias. Tú igual - dije extrañada. 
-Adiós Rob. - le dije
-Que tengas buenas noches. - me contestó él
Entre en la habitación, me puse pijama y en cuanto me acosté me quedé dormida. A lo lejos escuchaba a Kristen revoloteando por la habitación. Guay.
Estaba en la misma habitación con Kristen Stewart. Increíble.

sábado, 14 de mayo de 2011

Capítulo Dos - Cuarto Episodio:

-¿Y qué te regalaron tus padres? - comentó Rob interesado.
Ese día nos habíamos puesto de acuerdo para ir a tomar algo al bar. Ya llevábamos ahí mas menos una media hora.
-Me regalaron dos pasajes a Chile. También pagaron la estadía y la comida. MI madre pensó que me gustaría volver a mi país natal. - dije yo muy alegre. - Pero el punto es que no tengo a nadie con quien ir.... ¿Te gustaría ir conmigo?
Rob me miró serio. Yo intenté corregir lo que estaba diciendo.
-Me refiero, si tú y Kristen me podrían acompañar. Ya sabes, una invitación. El problema es que tendría que trabajar unas horas extras para pagar el pasaje de Kris y...
-Calla. No te preocupes, yo te acompañaré y ya veré como pagar el pasaje de Kris. -dijo amablemente. - La verdad estaría encantado de conocer Chile. Para las premieres de mis películas siempre llegábamos hasta Brasil o partes cerca. Nunca habíamos bajado hasta llegar a Argentina, Chile o esos países de por ahí.
-Te aseguro que lo pasaremos bien. Vamos a pasar por Santiago, Viña del mar, Valparaíso y luego seguiremos al sur.
-Suena interesante.
-Créeme, allá el otoño y el invierno son muy tranquilos. No te tendrás que preocupar de los paparazzis.
-Me acabas de quitar un peso de encima. Yo le avisaré a Kristen.
-Si claro. A em... los pasajes son para el día veintiuno de Abril, a las 15:00 p.m. Luego de que aterricemos, nos vamos a un hotel y al día siguiente partimos a Viña del Mar.
-Esto será divertido. Hace mucho tiempo que no viajo para divertirme. Solo por trabajo.
-Esta es la oportunidad perfecta. Bueno, acuérdate de avisarle a Kristen. Tengo que ir a trabajar. Adiós - dije mientras me levantaba. Él me abrazó.
-Bueno, te llamo en la semana. Chao.
Okay. Quería gritar. Saltar. Aullar. Correr. Andar en unicornio.
Bueno, no iba a hacer todo eso exactamente, porque debía controlarme. Bueno, el punto era que me iba a ir de viaje con los dos seres más hermosos de todo el mundo.
Debía estar soñando. Quizás solo era alguna alucinación de alguna maldición que alguien me había hecho.
Imposible. Esto era real. Sólo tenía dos palabras para expresar como me sentía: Fe-liz.
Seguí caminando hasta mi auto y me senté en el asiento del conductor. Me recosté allí y pensé en lo que íbamos a hacer en Chile.

-¿Aló? - contesté mientras me servía un plato de cereales.
-Si Sarah, soy yo, Rob - dijo él.
-Hola. ¿Qué pasa? - dije yo.
-Ya tengo todo arreglado para que Kristen venga con nosotros. Y también Scott.
-¿Scott?...
-El amigo del que te hablé hace un tiempo. Pensé que sería un poco incómodo para ti estar conmigo y con mi novia. 
-Oh, esto... claro. Gracias
-Si quieres puedo cancelarlo. Da igual. - dijo él preocupado.
-No, no te molestes. Creo que podría ser bueno algo de compañía. Enserio.
-Bueno, entonces nos vemos la próxima semana en el aeropuerto. Adiós, cuídate.
-Tú igual. Nos vemos - dije y colgué.
Mmm... Scott.. Bueno, Rob tenía razón: no es que sería de lo más cómodo pasear por la playa mientras Rob y Kris se besuqueaban por ahí y yo mirándolos. Después de todo, ahora me parecía una excelente idea.
Llegué hacia la universidad y me senté al lado de Rachel. Estábamos en Arte.
-Hola - dijo Rachel.
-Hola. Oye, voy a estar ausente las próximas tres semanas de clases.
-¿Por qué? - dijo Rachel algo enojada.
-Me voy de viaje.
-¿A dónde?
-Chile...
-Uf. ¿Con quién?
-Esto... sola. - dije yo mirando hacia otro lado. Tenía que mentirle.
-Ah que bueno.
Terminó la clase de Artes y me fui hacia la de álgebra. Que aburrido.
En cuanto terminó la jornada, fui a la casa, luego al trabajo y finalmente, de nuevo hacia el departamento. Estaba exhausta.
En exactamente seis días estaría encima de un avión con Scott, Rob y Kristen.
Un sueño ♥